11/11/2024
Las aventuras de Bairoletto: sus robos más famosos, su etapa anarquista y el intento por cambiar su vida
Fuente: telam
Se cumplen 130 años de su nacimiento. Su figura fue romantizada por los relatos populares. Delincuente para algunos y un Robin Hood industria nacional para otros. Integra la controvertida galerÃa de personajes de las primeras décadas del siglo veinte
>Siempre existió la confusión. Tal vez por el tatuaje de las letras “JB†que tenÃa en el brazo o por cómo escribieron su apellido en el acta de defunción. Pasó a la historia como Juan Bautista Bairoletto o Vairoletto, con dos “t†o con una.
En 1915 hizo el servicio militar en el Regimiento 2 de Lanceros, en Ciudadela, retazos de una vida que el historiador Hugo Chumbita en su libro “Última frontera. Vairoleto. Vida y leyenda de un bandoleroâ€, retrata con lujo de detalles.
Su suerte quedó marcada en 1919 en un prostÃbulo. HabÃa quedado enamorado de Dora, que además era pretendida por el turco ElÃas Farach. El joven Bairoletto se destacaba como un bailarÃn con condiciones y siempre lo hacÃa con ella, que era muy linda mujer.Farach lo tomó de punto, amenazándolo que dejase a la mujer, llegó a hacer disparos dentro del burdel y con cualquier excusa lo llevaba a la comisarÃa, donde Bairoletto no la pasaba bien. El obstinado policÃa hizo todo lo posible para que se fuera del pueblo. El hostigamiento, que no cesaba, hizo que el muchacho empezara a ir armado con un Colt calibre 44.Al quedar en libertad, trabajó para la polÃtica, y eran habituales los roces con la policÃa, que lo miraba de reojo y lo acosaba. Encontraron un motivo para encerrarlo por un robo y cuando fue puesto en libertad se largó a tierra adentro, a vivir de lo ajeno.
Uno de los primeros golpes planificados fue a la estancia La Criolla, de Lobocó, en el departamento de Rancul, en La Pampa. Los atracos se fueron sucediendo e incluÃan establecimientos rurales como comercios de ramos generales.Se lo conocÃa como “el pampeano†y echaba mano de disfraces porque se convirtió en uno de los principales blancos de la policÃa, más aún cuando mató a Alemandi, dueño de un almacén en Caleufú. También asesinó a José Pendón, un sirio que tenÃa un negocio en el oeste de Winifreda. No muchos lo lloraron: a su concubina y a su sobrina, Pendón las hacÃa ejercer la prostitución.
Fue un duro golpe cuando se enteró de la muerte de su papá, a quien querÃa entrañablemente. SabÃa que era muy buscado pero querÃa darle el último adiós, y la policÃa planeó una trampa en el velorio. Un nutrido grupo de policÃas rodeó el lugar y otros vestidos de paisanos se mezclaron con los familiares.Por 1930 se asoció a los anarquistas italianos Pedro Virgilio Moroni, mecánico y entusiasta del espiritismo, y Juan Chiappa, carpintero. A Moroni lo unió una gran -amistad. Cuando asaltaron al estanciero Mandrile, fue Moroni quien le salvó la vida a Bairoletto.
El trÃo se dedicó a hacer propaganda anarquista entre los colonos para que se levantasen contra el sistema de explotación de los terratenientes.Ese raid delictivo lo hizo desaparecer de la zona y se dirigió al Chaco, donde se ganó fama cuando asaltó al Turco AlÃ, un usurero que tenÃa ahorcados a los colonos. Bairoletto lo asaltó, se hizo de todos los pagarés que devolvió a los deudores, y la gente lo adoró.Esa relación con anarquistas los llevó a unirse a la logia masónica Hijos del Trabajo, que funcionaba en la calle San Antonio en el barrio de Barracas, y donde se daban cita fundamentalmente trabajadores italianos nucleados en gremios y en sociedades de resistencia.
Siempre con un ojo en la nuca, eludiendo a la autoridad, decidió asentarse en un pedazo de tierra que sus amigos de la polÃtica le habÃan facilitado junto al rÃo Atuel, en Mendoza. Allà compartÃa sus dÃas con su compañera Telma Ceballos, que habÃa nacido en San Luis en 1913 y que de niña con su mamá y padrastro se habÃan ido a vivir a Mendoza.
HabÃa decidido dejar el camino de la mala vida cuando se enteró que serÃa padre. Contrató a un abogado para que lo defendiera porque su idea era entregarse. El letrado le propuso tramitarle un indulto. También se relacionó con un periodista, a quien le ofreció contarle su vida para un libro, que contarÃa su verdadera historia.Fue un tal Vicente Gascón, a quien todos conocÃan como “el Ñatoâ€, un viejo compadre, quien le pasó a la policÃa pampeana el dato de donde vivÃa el bandolero, a cambio de que la policÃa le perdonase viejos delitos.Lo velaron en la Biblioteca Popular Sarmiento, en General Alvear, y por la cantidad de gente que se reunió, la policÃa clausuró el local e hizo adelantar el entierro una hora. Aún asÃ, una multitud llevó a pulso el féretro hasta el cementerio. DÃas después su delator, el Ñato Gazcón, aparecerÃa muerto de un tiro en la nuca.
Contaron que hasta último momento Bairoletto estaba esperanzado de lograr una amnistÃa. Con el tiempo su nombre se agigantó entre el pobrerÃo, que ensalzó su figura. Algunos lo recordaban como “el Robin Hood de las pampas†y otros hasta se atrevÃan a rezarle para la concesión de un favor. Su hija decÃa que su papá era un hombre bueno, que no creÃa que tuviera el poder de hacer milagros, que eso es solo competencia de Dios, aunque admitió que ella igual le rezaba, porque era la hija de un hombre al que nunca le faltan flores a su tumba.
Fuente: telam
