SOCIEDAD
07/09/2025
El vuelo en solitario de un piloto civil a Malvinas: una ocupación simbólica, cinco minutos en las islas y el recibimiento como héroe
Fuente: telam
Hace ya 61 años que un piloto civil decidió reafirmar los derechos argentinos en las islas haciendo un vuelo en solitario, plantar una bandera y entregar un documento, en la que denunciaba la usurpación británica. Los detalles de un viaje increíble
Juan Carlos Navas era un periodista del diario La Razón que cierto día de fines de agosto de ese año pidió ver a Héctor Ricardo García, un periodista de 31 años, director del diario Crónica, al que había fundado el 29 de julio de 1963.
Consiguió que un amigo, Siro Alberto Comi, le prestase el Cessna 185 LV-HUA, de 260 caballos. Comi era un cordobés de 53 años que había armado en 1942 un aeródromo de dos pistas en la localidad de Luis Guillón, y que era representante en el país de Cessna.
Al otro día, temprano, despegó a Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia y en Pico Truncado debió revisar desperfectos técnicos que detectó en el motor. Por fin, llegó a Río Gallegos. Su plan era poner rumbo a las islas a las 9:45 del lunes pero antes debía cerciorarse de que arreglasen el motor.
Llevaba atado a su cuerpo un bote inflable y cargó una provisión de chocolate y café. Y así se largó a cubrir los 787 kilómetros que lo separaban del archipiélago.
Apenas bajó, sin apagar el motor, ató el asta con la bandera argentina entre el alambrado que rodeaba la cancha. Fue cuando se acercó raudo Shirtchiss, quien le ofreció combustible, creyendo que ese había sido el motivo de su inesperada presencia.
El documento decía que cumplía una misión que estaba en el ánimo de 22 millones de argentinos, que la ocupación de las islas de 1833 había sido un despojo y un acto de piratería; que la usurpación nunca había sido admitida por los argentinos ni por los latinoamericanos, y que él se consideraba “la avanzada de este ideal patriótico”.
Cinco minutos después de haber llegado, despegó hacia Río Gallegos. No necesitaba combustible porque había dispuesto llevar un tanque adicional. El regreso se le complicó por los vientos en contra, la falta de referencias y la ausencia de una guía radioeléctrica. Finalmente, a las 17:15 tocó tierra en Río Gallegos.
Luego de una ducha, vestido con pullover rojo y campera de aviador, fue a saludar a Rodolfo Martinovic, un médico radical que desde el año anterior era gobernador de la provincia de Santa Cruz.
“Hace catorce años esto habría sido un intento deportivo. Ahora tiene una motivación nacional”, dijo el piloto. Es que en Naciones Unidas se estaba discutiendo diversos casos de ocupaciones coloniales en el mundo, y el Subcomité III de ese organismo justo ese día 8 estaba en plena tarea para resolver la disputa británico-argentina por Malvinas. Ante la protesta inglesa, la delegación argentina dijo que su gobierno no había tenido nada que ver con el hecho.
Regresó a Buenos Aires en el Cessna, haciendo escalas en Bahía Blanca y Azul, y cuando aterrizó en Buenos Aires fue llevado en andas, en un vehículo recorrieron la ciudad y fueron al diario Crónica. Días después fue recibido por el presidente Arturo Illia.
Por mucho tiempo, Fitzgerald fue contratado por Crónica para llevar a periodistas y a fotógrafos a diversas coberturas. Falleció el 25 de noviembre de 2010.
Fuentes: La culpa la tuve yo. Militares, ERP, López Rega y Afip, Planeta, 2012; diario Crónica; Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur
Fuente: telam