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07/01/2026

Los terremotos en aguas profundas están cambiando la superficie de la Antártida

Fuente: telam

Un equipo internacional reveló que la liberación acelerada de nutrientes desde el fondo oceánico modifica los ecosistemas marinos y desafía lo que se sabe sobre el ciclo del carbono

>Un descubrimiento reciente revela que los terremotos en aguas profundas en el Aunque pueda sonar lejano o ajeno, entender este proceso ayuda a ver cómo los grandes movimientos de la Tierra influyen en la salud del océano, el clima y, en última instancia, en la vida cotidiana de las personas.

El fitoplancton es una multitud de organismos diminutos similares a plantas que flotan cerca de la superficie marina. Son el primer eslabón de la cadena alimentaria oceánica —alimentan al kril, crustáceos y peces pequeños— y, además, absorben grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera, ayudan a regular el clima y producen parte del oxígeno que respiramos.

Schine explicó: “El principal factor que determina cuán grande será cada año la floración es la cantidad de terremotos en los meses previos”.

En 2014, por ejemplo, la mancha de fitoplancton llegó a cubrir 266.000 kilómetros cuadrados, un área similar al tamaño de Nueva Zelanda.

El secreto está en el fondo marino. Los sismos agitan la corteza terrestre y abren nuevas grietas en las fuentes hidrotermales —respiraderos volcánicos situados a unos 1.800 metros de profundidad—, permitiendo que broten líquidos cargados de hierro y otros nutrientes esenciales.

Este hierro es escaso en el Océano Austral y limita el crecimiento del fitoplancton, por lo que cualquier aporte extra puede desencadenar una explosión de vida.

Jens-Erik Lund Snee, sismólogo coautor del estudio, revisó los registros de estaciones sísmicas y confirmó la coincidencia entre terremotos y crecimiento del fitoplancton. En tanto, Joseph Resing, de la Universidad de Washington, subrayó que estos resultados son pruebas sólidas de que los terremotos pueden aumentar la actividad de los respiraderos y, con ello, la productividad del océano.

Como señaló Schine, ya se han documentado ballenas jorobadas alimentándose en estas zonas poco después de un terremoto. Este proceso muestra cómo un evento geológico puede repercutir en toda la red alimentaria, desde la base microscópica hasta los animales más grandes.

Para verlo en la vida cotidiana, basta pensar en cómo los cambios en la productividad marina pueden influir en la pesca, en la salud de las poblaciones de animales marinos y en la estabilidad del clima global. Las sacudidas de la Tierra bajo el hielo antártico pueden llegar, de forma indirecta, a influir en el precio y la disponibilidad de productos del mar, e incluso en la calidad del aire que respiramos.

Aunque el estudio se centró en la Dorsal Antártica Austral, hay muchos otros lugares en el mundo que cuentan con respiraderos hidrotermales activos y actividad sísmica, como el Anillo de Fuego del Pacífico. Sophie Bonnet, advirtió en Science que fenómenos similares podrían estar ocurriendo en otras regiones, aunque su importancia global aún es incierta porque son zonas difíciles de investigar.

Nuevas expediciones, como la realizada en diciembre de 2024, buscan profundizar en este vínculo entre terremotos y vida marina.

Fuente: telam

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